ECONOMÍA

Luis Caputo negó que haya atraso cambiario: “A los devaluadores seriales les digo que el camino es bajar los impuestos”.

Aseguró que cuando finalice el Gobierno de Javier Milei busca reducir el 90% de los impuestos.

Tras haber ratificado el esquema cambiario de devaluación de 2% mensual, dólar blend exportador y descartar un salto cambiario, el ministro de Economía Luis Caputo volvió a defender el valor del tipo de cambio, le habló a los “devaluadores seriales” y aseguró que “la única forma de ganar competitividad es bajar fuertemente los impuestos”.

El jefe del Palacio de Hacienda cerró la convención anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), que estuvo atravesado por una fortísima caída de actividad sectorial en los últimos meses, con cierres de empresas y despidos. Caputo hizo referencia al freno a la obra pública y defendió esa medida al considerar que el objetivo prioritario del Gobierno era alcanzar lo antes posible el equilibrio fiscal.

“La prioridad era llegar al equilibrio fiscal. Esto es la base: todos los problemas se originan en eso. No podíamos seguir porque no se podía emitir ni financiarse. En el caso de la obra pública, recibimos 2.700 obras. De esas, el 77% era por convenio, la mayoría por obras menores, un cordón cuneta en Santiago del Estero, el baño de un cementerio. ¿Qué tiene que hacer la Nación haciendo esas obras? Eso no es obra pública, eso es política”, disparó el ministro.

Además, culpó a la oposición por el “ruido” que consideró que existe en los mercados por la marcha del plan de gobierno y el programa económico. En ese plano, marcó como “una paradoja” el hecho de que “en el mejor mes” por la inflación a la baja y el alto superávit fiscal “es en el que más ruido se escucha”.

“Hablan del tipo de cambio, de que se escapa. Y se fue a 1.300 pesos. Llegamos con un tipo de cambio en 1180 pesos, subió 10% en seis meses. A ellos (por la oposición) les subió 20 veces. En lo único en que laburan es en intentar desestabilizarte. Esas cosas van entrando”, apuntó.

“Para reducir la inflación teníamos que ir sí o sí a equilibrio fiscal. Se pudo hacer desde el primer mes. Y se empezaron a resolver otros problemas, los monetarios, cambiarios y de distorsión de precios relativos. En estos seis meses no solo se logró una situación de superávit comercial, fiscal, de cuenta corriente, una baja de la inflación. Los resultados eran impensados para cualquier persona y economista en Argentina y en el mundo”, aseveró el funcionario.

“No somos tontos, estábamos allá abajo y ahora estamos acá (acompañó la frase con un gesto señalando un espacio a un metro del suelo), hay muchísimo más para hacer. Hoy me preguntaban en (reunión de) gabinete ‘ahora que mejoró todo, el swap con China, la ley Bases, la inflación más baja de los últimos casi dos años, mejor mes de superávit sin embargo hay mucho más ruido’. La oposición está poniendo toda la carne en el asador. Por lo que que acabo de decir: porque la situación mejoró radicalmente. Una parte de la oposición cuyo único objetivo es volver al Gobierno y seguir con las prácticas de todos estos años”, acusó.

Baja de impuestos y blanqueo

“Nos dicen (los empresarios) que bajemos impuestos. Claro que nos gustaría, pero la consecuencia inmediata es que tenemos déficit y tenés que financiarlo. Y van a decir ya volvimos al déficit, a ver cómo lo financiamos, que se va todo al demonio. Haber hecho eso mal, te restringe esas opciones de política monetaria”, continuó el ministro.

“Ustedes tienen que saber que en cuanto la economía empiece a crecer vamos a devolvérselo con baja de impuestos. Ahora tienen un blanqueo de capitales, es una oportunidad para que regularicen sus situaciones de empresas, empleados y personales. La recaudación aumenta por la base y porque crece la economía. Si conseguimos eso inmediatamente se lo vamos a devolver como baja de impuestos. Si hacemos eso ya estando en equilibrio, rápidamente vamos a estar en condiciones de bajar impuestos”, continuó el ministro de Economía ante los empresarios. Fue, al hablar de presión impositiva, el único momento en que consiguió despertar aplausos de la platea ejecutiva constructora.

“Si esto comienza ahora y seguimos en este proceso y se convierte en un círculo virtuoso, al final de nuestro mandato vamos a haber reducido el 90% de los impuestos que hay en la Argentina. Ahí es adonde tenemos que ir. Para los devaluadores seriales que creen que la única forma de ganar competitividad es devaluando: el camino es bajar la carga impositiva, fuertemente. La Argentina necesita bajar el 90% de los impuestos”, concluyó.

Camarco: balance de la convención

En las palabras de cierre del evento, Weiss describió la situación crítica que atraviesa el sector. “Hemos perdido más de 100.000 empleos directos, otros tantos indirectos en proveedores y contratistas corren riesgo de perderlo, así como puestos técnicos y profesionales que serán difíciles de recuperar tras la inversión en su formación y capacitación. En términos interanuales, la caída ronda el 40%. Son miles las obras públicas paralizadas, aun las que contaban con financiamiento multilateral comprometido. Y como decíamos esta mañana, la falta de perspectivas de nuevas licitaciones ensombrece el panorama”.

“Simultáneamente, hay muchas empresas constructoras de todo el país en riesgo de desaparecer por la falta de pago de los trabajos ejecutados el año pasado y la discontinuidad en la marcha de las obras”, remarcó el presidente de Camarco y resaltó “la urgencia en la cancelación de las facturas ya emitidas con sus intereses correspondientes”.

“No cabe duda de que la solución a estos dramas requiere de la generación de trabajo y de recursos que solo aparecen con el crecimiento del país. Se calculaba la inversión necesaria para lograr un crecimiento continuado y estimaba que ese plan requeriría alrededor de 30.000 empresas constructoras. Según nuestros estudios, la industria podría generar 40.000 puestos de trabajo directo adicionales por año, ocupando 3.000 profesionales de la ingeniería y la arquitectura y más de 1.000 mandos medios técnicos. Y las empresas deberían invertir más de 1.000 millones de dólares en equipos y repuestos”, remarcó Weiss.

A eso, Weiss agregó: “La inversión realizada repercutiría 2,4 veces en la actividad económica generada, lo que habla del verdadero efecto multiplicador de cada peso invertido. El Estado recuperaría un 40% de la inversión realizada mediante impuestos, tasas y aportes”.

Finalmente, Weiss afirmó: “Insistimos en la idea: no buscamos que el Estado sea el único que resuelva la brecha de infraestructura. Coincidimos en el rol del sector privado: estamos preparados, venimos desarrollando planes y programas hace años, conocemos el diagnóstico y somos parte de la solución. El sector privado está dispuesto a realizar su aporte”, concluyó.

 

FUENTE: INFOBAE.

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